jueves, agosto 16, 2007

El Oscar para Tom Hanks



Seguramente, si uno va al diccionario y busca la palabra (?) "partido polémico", la definición que surja encuadrará perfectamente para describir lo que fue el partido del domingo pasado. No porque haya sido un encuentro caliente, plagado de jugadas dudosas y fallos que podrían haber cambiado el rumbo del resultado, si no porque hubo sólo una polémica, pero que fue de tal magnitud y ocurrida en un momento no muy oportuno, que casi desata una hecatombe.



El protagonista principal del incidente fue, nada mas ni nada menos, el árbitro que se parece a Tom Hanks. Este colegiado, que se caracteriza por acompañar con gestos elocuentes y gritos desaforados sus determinaciones dentro de la cancha, cuenta con una vasta trayectoria (casi como la del actor) plagada de fallos que rozan la inconstitucionalidad.

Vamos a adentrarnos en los hechos de la jugada que cambió el final de partido y, quién sabe, quizás cambie el final del campeonato, porque sin lugar a dudas es Algo para recordar (1993).

Transcurrían 30 minutos del complemento, y Rocamora resistía los embates de Bolilla III, de la mano de los Voluntarios (1985) defensores y del doble 5 que, cual Socios y Sabuesos (1989), patrullaba la mitad dándole vida a La fuerza de la ilusión (1992) de quedar como único puntero.

Pero ahí empezó a tomar fuerza la figura de Tom, un hombre acostumbrado a broncearse en La hoguera de las vanidades (1990), que siempre busca ser protagonista de la película. Un, dos, tres...splash (1984): al menor roce comenzó a cobrar faltas, a amonestar jugadores y a llenarnos el área de centros. Lo que cobraba, no tenía Nada en común (1986) con lo que en realidad sucedía.

Pero el quid de la cuestión aún no había llegado: Lo que cuenta es el final (1988). Última jugada, tiro libre al borde del área, por otra infracción inventada por El hombre de la (tarjeta) roja (1985). 21 jugadores dentro del área de Rocamora esperan, algunos el final, otros el milagroso gol del empate. Frente a la pelota, el arquero de Bolilla más sólo que un Naúfrago (2000).





La pelota vuela por al aire, hay uno, dos, tres cabezazos... Salta el Colombiano, Grande (1988), como en toda la tarde, y a la par dos delanteros rivales con las manos arriba. Justamente, Ellas dan el golpe (1992), que desestabiliza al 1 y hace que ingrese la pelota entre los tres parantes.

¿Gol? No. Con justicia, Tom sanciona la falta en ataque, en un fallo que despierta más polémica que Philadelphia (1993). En seguida se le va al humo todo Bolilla III, y aunque el réferi permanece impávido, yo creo que en ese momento hubiese preferido estar dentro del Apolo 13 (1995) con todos sus quilombos mecánicos, o Rescatando al soldado Ryan (1998), que enfrentándome a esa turba enfurecida. Afortunadamente para él, la situación se normalizó y no tuvo necesidad de correr como Forrest Gump (1994), La milla verde (1999) que separa la cancha 2 de la oficina de fútbol.

Resultado final: 2-1 sufrido, que esperemos sea el umbral para decirle definitivamente a la categoría B Mil veces adiós (1986).

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