viernes, noviembre 23, 2007

Devolución de gentilezas: Nace una amistad (Parte II)



Viendo este ida y vuelta de saludos, congratulaciones y muestras de afectos varias, no me quiero quedar afuera de esta amistad que se está gestando entre Rocamora y otra gran institución del fútbol universitario: Garranda.

La aparición ganadora del conjunto verdeamarelho en el mundo de los blogs no hace más que confirmar la presunción que nace cuando los ve jugar: hay hambre de gloria. Por eso el sentimiento trasciende el verde césped e irrumpe en la blogesfera.

La nota publicada hace un par de días en la página oficial de Garranda tiene algunos puntos de color dignos de resaltar. Es gracioso tomar conocimiento de inusitada propagación de la fama del Pollo como comentarista de fútbol. Por ese entonces, el goleador, aquejado por una lesión, despuntaba el vicio cámara en mano, agregándoles a las imágenes, jugosas (?) apreciaciones que deleitaban (?) al espectador. Con un video alcanzó más reconocimiento que con sus mil y pico (sanfillipeando (?) las estadísticas) de goles.

También genera hilaridad la recepción al mensaje de Piojo. El "organizador de eventos (?)" ya se autorotuló y prometió una fiesta. Muchachos de Garranda: no quiero ser pesimista, pero me parece que en lugar de un festejo van a tener humo de sobra para hacer unos cuantos asados. El Piojo vende hasta cuando no quiere.

Finalmente, sin querer parecer soberbio, habrán notado el ojo periodístico de este humilde servidor, que no se dejó llevar por el -2 de la tabla de posiciones y aseguró la pronta recuperación de este gran equipo, cuando no pagaba ni dos pesos.



Alguna vez hablé de aquel partido olvidado en el tiempo (año 2004), en el que con las cosas pardas, al Pollo lo echaron por recontra putear al árbitro. Hoy me despido con una pequeña anécdota de nuestro nuevo equipo amigo, que para mí está entre las 3 más gloriosas que vi en Ciudad Universitaria:

  • Fue el año pasado. Garranda, con tres tipos menos, era bailado en la cancha 5 por W11, escolta por ese entonces, que se floreaba gol tras gol. Toda venía bien, hasta que el morocho que jugaba adelante en W11 hizo una gambeta de más o algo así, que al 5 garrandés (?) no le gustó nada. A partir de ese momento, hasta el final del partido, el 5 (en realidad jugaba en el medio, pero no me acuerdo que dorsal utilizaba) protagonizó un show increible, parándose cerca del delantero, para partirlo en la primera de cambio. Insultos, amenazas y la patada justiciera que rondaba por ahí adornaron esos veinte minutos finales, que al jugador de W11 le sacaron las ganas de jugar al fútbol hasta fin de año. Todavía tengo en mente la cara de ese muchacho... Un momento realmente para recordar.

El fin de semana todos estaremos con la radio en el oído (?) a la espera de un buen resultado frente a Té con Muletas (en principio no tendría que haber sorpresas).Felicitaciones por la página y muchos huevos el sábado.

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